martes, 20 de julio de 2010

Un cuento IMECA


Este cuento esta basado en hechos reales:



Historia verdadera de la conquista de la nueva madriguera

Como Bernal Díaz del Castillo, me siento con la responsabilidad de contar lo acontecido en la nueva madriguera.

Día, 2 caña 3 conejo.
Empezamos un peregrinar el Chilaquil, Elmer Homero y su servidor Fray Pplotax, hacia aquella tierra prometida.
Al llegar, se encontraba la Maldita Zarigüeya, Neurotzin en su lengua, el cual, desalojado por una tribu que reclamaba su antiguo territorio, y en un extraño lenguaje, nos pidió que lo ayudáramos a concluir con el traslado de los bienes que había dejado en la vieja madriguera.
Con la luna nueva iluminándonos y bajo la lluvia, nos convertimos en tamemes, el traslado fue a lomo de bestia, es decir, nosotros a pie; riguroso, pesado, flaqueamos en 2 ocasiones, con las cosas maltrechas, pero logramos llegar.
Estando ahí, se decidió realizar un ritual de hermandad, como la maldita zarigüeya nos ofrecía sus dominios, nosotros compramos bebidas europeas y algunas viandas en un oxxotl.
Nos sentamos en el suelo y comenzamos con la libación. Acompañamos la interesante conversación con música común para nosotros, pero no para la maldita zarigüeya, ese tipo de musica hecha por hombres blancos barbados que viven en Inglaterra.

Día 2 caña 4 conejo.
Acompañando al nuevo día, llegaron Cucamona Garabato y el Sr. Ajenjo, procedentes de un ritual de libación muy similar, pero con otra tribu. Al llegar, propusieron cambiar a música de esta tierra, esa donde se escuchan gritos como huuuiiipipi, tambo tambo tambooo, aaayyy aayyy, uuhhhh, y otras cacofonías.
Al escuchar esta música autóctona, Elmer Homero y Cucamona Garabato, se levantaron y en un extraño arrebato comenzaron a danzar, sus cuerpos daban rienda suelta a variados movimientos al ritmo del sonido changorama, fue tal su actuación, que se ganaron una nuevo estatus en la madriguera…. Serán conocidos como el Varón de la Chancla y Lady Chiluca….era tal el frenesí, que la maldita Zarigüeya empezó a raspar sus huaraches ortopédicos y por qué no??, lo demás lo seguimos, era sublime ver como toda esta nueva tribu, nos encontrábamos moviendo nuestros delicados cuerpos, como aquellos leones marinos que divisamos en las costas de Baja California.
Los decibeles del ritual a la alza, la paciencia de las tribus vecinas a la baja, empezaron los toquidos en la puerta, nadie respondía, el whisky, la cerveza y el vodka seguian en manos de todos… de pronto, aparece un vecino, Pedotzin en su lengua, “los molesto con un cigarro”, dijo, pasad le gritamos todos en coro, aunque debimos de haber citado el letrero que Dante coloco en las puertas del infierno, "Todo el que entra por esta puerta, renuncia a toda esperanza", y así fue, las risas eran más intensas, se comenzaron a romper cosas, bromas, apodos, canciones de un sacerdote imeca llamado José Alfredo Jiménez, invocaciones a espíritus........hasta que llego la calma, unos dormidos, otros a sus aposentos y los demás a desayunar.
La conquista llegaba a su fin, para después enterarnos de la visita de un grupo de altos funcionarios del orden, Politzin en su lengua, que fueron a encarar a la maldita Zarigüeya, en petición a las demás tribus vecinas, que no entendieron aquel ritual de hermandad.

1 comentario:

Javo!! dijo...

Mejor relato de aquella conquista no pude encontrar... Y es que desafortunadamente hay cosas que necesito leer para recordar!

Ja! lo que es la historia! al final... no queda decir "Una mancha mpas al Jaguar"

Saludos!